Epistolas para el señor vagabundo
Estimado señor, después de verle apoyado en la barra de la taberna sirviéndose un trago, algo mas que sus ropas harapientas me llamaron la atención , no he podido contenerme y siguiendo los sentidos de la tincada es que me atreví a seguirle, para saber mas cosas de usted. Quiso el destino que, en ese tramite lo perdiera de vista.- Por lo que decidí dejarle esta nota con don Calvo, el mesero, sepa usted mi preciado señor, que es de vital importancia que hablemos.-
Atte un servidor
Carlos Parraguez de la Rocka.
Setiembre 1936.-
Respuesta;
Estimado señor Parraguez de la Rocka, he recibido vuestra carta, la que el mesero presuroso y amablemente me ha entregado, pero debo decirle, sin animo de herir a vuestro señor que, por muchos años deambulo por las calles de Santiago, he recibido desde insultos hasta palabras de aliento pero, jamas persona alguna a mostrado interés por conocerme, ni yo, he tenido intención de mostrarme ni contar nada de mi vida o de mi familia. Por lo que creo que usted me está confundiendo, no soy la persona que busca.-
De todos modos quedo a sus gratas ordenes
Palomo.-
Setiembre 1936.-
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Mi estimado señor Palomo, Desde aquel tiempo en que traté de conocerle, a la fecha, me han pasado algunas cosas que tienen que ver con mi salud, razón que me ha tenido alejado del único rincón que me entrega la paz que necesito. Con don Anselmo, el nuevo mesero le dejo esta nota, en la esperanza de encontrar respuesta y noticias suyas, me he enterado hoy, de la muerte de don Calvo, era una persona bondadosa y muy amable que DIOS lo tenga en su protección divina.
Atte de usted su siempre servidor
C.P. de la Rocka.-
Diciembre 1938.
Respuesta;
Es una pena mi señor lo de don Calvo, me caía bien, fue muy amable conmigo, cuando no tenía dinero para una copa, El, igual me ponía una cañita, por lo que le estaré eternamente agradecido y me uno a sus sentimientos de pesar, Respecto de mi, no hace falta que lo intente, esta es la última vez que estoy por estos pagos, mis pasos se dirigen al sur, allá espero encontrar la tranquilidad que mi cuerpo necesita, y la sanación al mal de los huesos que me achacan hace un tiempo, me han contado lo de doña Eulalia, Una curandera y vidente que aliviara mis males, En tanto deseo a usted buenaventura por siempre.




Comentarios sobre Epistolas para el señor vagabundo
Querido cuare, he leido tu blog completo, muchas veces releo algunas notas las que en general me parecen muy interesantes y de un contenido ironico incluso diría yo, casi cinico, que me matan, sin embargo algunas notas, especialmente esta, me llama la atención de una manera muy especial y me trasladó sin querer a esa taberna que visitaba mi padre con su compadre en la calle San Pablo con Matucana, ayá en Santiago de Chile, si hasta he sentido el aroma a vinagre tan tipico de esos lugares, Gracias cuare por este traslado, me ha hecho muy bién.
Fernada de Bariloche
Estimado señor don Cuare, ¡Que manera la suya!, esa de escribir, razonar e interpretar asombros, y sentimientos de otros, plenamente me identifico con vuestra formna de escribir, espero intercambiar epistolas, sagradas y de entera comunion.
Mosalvete de la Cuna