Elecciones municipales
Este domingo recién pasado a lo largo de todo Chile se llevaron a efecto las elecciones municipales, acto, en que la gente elige, alcaldes y concejales. Ciertamente Chile, mantiene una postura y cultura destacable en este acontecer. Los entendidos le llaman madurez política, o cívica, cualquiera sea el nombre, no tiene ninguna importancia cuando, a la hora del balance, todos suelen declararse ganadores, unos porque no perdieron por tanta diferencia, otros porque perdieron dos alcaldes pero recuperaron dos concejales, en fin la idea es hacerle creer a la gente que todo esta bien que gracias por el apoyo recibido, que haremos todo lo que esté nuestro alcance para responder a vuestra confianza, en fin puedo estar todo el día en esto, pero,
Hay un gran perdedor y es la gente, es el pueblo, nosotros tenemos que estar un día entero dedicándoselo a los ineptos, vocales de mesa impuestos a la fuerza, como si no hubieran personas que le están pidiendo a su santito, ser nombrados vocal de mesa.
Que nosotros nos tragamos aquello de que somos todos ganadores y que asi es la democracia.(si o ....si)
Quisiera saber hasta donde resiste la paciencia del chileno medio en este trajín,
Los indecisos, los que anulan el voto, los que lo dejan en blanco, los que no votan y los que no se han inscrito, forman parte importante de una sociedad que los requiere, pero, se niegan a ser participe de este horrible acontecimiento, llega a dar pena ver el rostro de los que perdieron, desencajados, sosteniendo con una forzada sonrisa que son ganadores.
Apartarse de los acontecimientos de la política, es negarse la posibilidad de una real participación ciudadana y con ello la posibilidad de sobregirar un cambio, cambio, al que aspiramos con la esperanza de volver todo, a su cauce, que sea esta una fiesta sana, en que los perdedores se reconozcan como tal y a partir de ahí reinventarse un nuevo estilo de hacer política y los ganadores volver a tomar con mas fuerzas los desafíos de gobernar entre todos y para todos, dejar afuera las exclusiones, y trabajar con los mejores, evitando las cuotas políticas.
¿Hará falta sábia nueva?
¿Los jóvenes tendrán un nuevo modelo de hacer política?


